Louis Pasteur

Louis Pasteur

Científico, químico y físico de formación, Louis Pasteur dedicó su vida a la investigación hasta convertirse en un pionero de la microbiología.

¿Pero quién fue este hombre a quien le debemos especialmente el principio de la fermentación y la vacuna contra la rabia?

 

 

Una infancia estudiosa

Louis Pasteur nace el 27 diciembre de 1822 en la ciudad de Dole, en la región del Jura, hijo de Jean-Joseph Pasteur, de profesión curtidor, y de Jeanne-Etienne Roqui. Pasa su infancia rodeado de sus padres, de su hermano y de sus tres hermanas, sucesivamente en Dole, y posteriormente en Marnoz y luego en Arbois, donde lleva a cabo gran parte de sus estudios. Entra en 1839 en el Colegio real de France-Comté en la ciudad de Besançon antes de integrarse en el liceo Saint-Louis en Paris. Tras obtener un bachillerato en humanidades y ciencias matemáticas, se integra en 1843 a la Escuela normal superior donde estudia química, física y cristalografía (es decir, el estudio de las sustancias cristalinas a escala atómica).

 

Sus estudios culminan en 1847 con la defensa de sus disertaciones en ciencias físicas en la facultad de ciencias de París. Su trabajo de investigador solo está por comenzar.

 

Una carrera fuera de norma

Es nombrado profesor en la ciudad de Dijon y posteriormente, en la ciudad de Estrasburgo, de 1848 a 1853. Desde esta época comienza a interesarse en la fermentación. Se casa el 29 de mayo de 1849 con Marie Laurent, hijo del Rector de la universidad de Estrasburgo, con quien tendrá cinco hijos. En 1854, se convierte en profesor de química y en decano de la facultad de ciencias de la ciudad de Lille. Durante tres años, trabaja en fermentación láctico hasta la presentación de su trabajo de investigación en 1857.

 

Posteriormente fue nombrado administrador encargado de la dirección de estudios en la  Escuela normal superior, cargo que ocupará durante diez años. Entre tanto, es elegido miembro de la Academia de las ciencias en la sección de mineralogía. Cuando deja su cargo de administrador en 1867, le otorgan una cátedra en la Sorbona al igual que la dirección de un laboratorio de química fisiológica en la Escuela normal superior. Es elegido miembro de la academia de medicina en 1873. Dos años más tarde, de conformidad con la ley del 3 de agosto de 1875, la Asamblea nacional le concede una pensión por sus servicios prestados, lo que le permite consagrarse aún más a la investigación.

 

Su consagración se convierte en internacional en 1885 con el descubrimiento de la vacuna contra la rabia. El Instituto Pasteur, creado en 1888, tendrá por vocación luchar contra el virus de la rabia. Este logro marca el punto culminante de una serie de descubrimientos que pone a punto inspirándose del trabajo de sus homólogos.

 

Un gran trabajo de investigación

A partir de 1848 sus trabajos sobre la disimetría molecular tendrán una influencia muy importante sobre el desarrollo de la química contemporánea y notablemente con la aparición de la estereoquímica, que trata la organización espacial relativa de los átomos en el seno de las moléculas. Es igualmente conocido por sus publicaciones, entre 1857 y 1867, de estudios sobre la fermentación. Louis Pasteur descubre en esa época que ciertos organismos, dentro de los que se encuentran las levaduras, tienen la capacidad de vivir en ausencia del aire. Los llamará anaeróbicos.

 

En 1866, sus estudios sobre el vino ven surgir la pasteurización, técnica que consiste en calentar un líquido antes de enfriarlo rápidamente, con el propósito de eliminar los gérmenes. La inspiración de sus trabajos sobre los microorganismos para desarrollar la antisepsia y la asepsia. Entre 1865 y 1869 estudia las enfermedades de los gusanos de seda y logra vencer a la pebrina, que impide que la larva pueda enrollar las fibras de seda para construir su capullo. Además de la vacuna contra la rabia, desarrollará igualmente una vacuna contra el cólera de los pollos, contra la enfermedad del carbón y contra la enfermedad de los cerdos.

 

Louis Pasteur muere el 28 de septiembre de 1895 en Marnes-la-Coquette, en el departamento de Seine-et-Oise. Pasa a la posterioridad, dejando tras de él un gran trabajo de investigación, lo que abre la vía a numerosas innovaciones en el campo médico y técnico.